Hay una pregunta que aparece siempre: ¿cada cuánto hay que cambiar el colchón? La respuesta “rápida” suele ser un rango, pero la respuesta “útil” es esta: cuando tu colchón deja de sostenerte y de ayudarte a descansar.
Como orientación general, muchas guías de descanso sitúan el cambio alrededor de 6–8 años en condiciones normales, y también es frecuente ver rangos de 7–10 años según materiales, calidad y uso.
A partir de ahí, manda la realidad: tu postura al dormir, tu peso, si duermes en pareja, si pasas calor, humedad en casa, mantenimiento…
Aquí tienes una guía clara (y sin dramatismos) para detectar cuándo tu colchón ya no está haciendo su trabajo.
La regla práctica: 3 referencias de tiempo
Piensa en estas tres “líneas”:
- Menos de 5–6 años: normalmente no toca cambiarlo por edad, salvo defectos claros, hundimientos o molestias persistentes.
- Entre 6 y 8 años: empieza el periodo típico en el que muchos colchones pierden soporte y confort (dependerá del uso y el tipo).
- 10 años o más: si llevas una década con el mismo, es muy probable que el colchón haya perdido prestaciones aunque no lo veas a simple vista (y merece una revisión seria).
Importante: un colchón “bueno” puede durar más, y uno “muy usado” puede durar menos. La edad orienta; las señales mandan.
Señales claras de que tu colchón pide cambio
A) Te levantas con dolor, rigidez o cansancio.
Si notas dolor lumbar, cervical o rigidez al despertar y se repite varios días, puede ser porque el colchón ya no mantiene la columna alineada.
(Si el dolor es intenso o no mejora, consulta a un profesional sanitario: el colchón influye, pero puede no ser la causa.)
B) Hundimientos, bultos o “efecto hamaca”
- Hundimiento visible en la zona central.
- Sensación de que “ruedas” hacia el centro.
- Zonas más duras o más blandas que antes.
El desgaste de materiales hace que pierdas soporte y aparezcan tensiones musculares.
C) Duermes mejor fuera de casa.
Es un clásico: sales un fin de semana y descansas mejor que en tu cama.
D) Notas más el calor o sudas más por la noche.
Si antes dormías bien y ahora el colchón “se calienta”, puede haber pérdida de transpirabilidad (materiales fatigados, ventilación peor, base inadecuada o protector inexistente).
E) Empeoran alergias o congestión nocturna
Con el tiempo se acumulan alérgenos (polvo, ácaros, etc.). No es que “aparezcan de la nada”, pero un colchón viejo y mal protegido puede complicarlo.
Para control de ácaros, organismos sanitarios recomiendan medidas como fundas antiácaros/antialérgenos y lavado de ropa de cama a 60ºC
F) Hay desgaste visible (roturas, muelles que se notan, ruidos)
Roturas, deformaciones, muelles que “asoman” o ruidos al moverte: aquí no hay debate.
Factores que aceleran el cambio.
Aunque dos personas compren colchones el mismo día, pueden envejecer distinto por:
- Peso y complexión (más carga = más estrés de materiales).
- Dormir en pareja (más uso y más presión concentrada).
- Uso intensivo (niños que saltan, gente que pasa mucho tiempo en cama, etc.).
- Humedad/ventilación del dormitorio.
- Base inadecuada (un buen colchón sobre una base mala envejece peor).
- Mantenimiento inexistente (no rotar cuando toca, no usar protector, etc.).
¿Y si no quiero cambiarlo aún? Cómo alargar la vida útil sin engañarte
Si tu colchón está “en el límite”, estas acciones pueden ayudar (siempre que no haya hundimientos claros):
- Protector de colchón (mejor si es transpirable).
- Rotación según indique el fabricante (cada X meses, sobre todo en los primeros años).
- Ventilación diaria del dormitorio y del colchón.
- Higiene antiácaros: fundas/encasings y lavado de ropa de cama a temperatura alta cuando sea posible.
Si aún así sigues con dolor, hundimiento o peor descanso fuera de casa: lo más honesto es plantear el cambio.
Mini test de 30 segundos: ¿cambiar ya, revisar o aguantar?
Marca “sí” o “no”:
- ¿Tu colchón tiene más de 8 años?
- ¿Hay hundimiento o zonas deformadas?
- ¿Te levantas con dolor/rigidez frecuente?
- ¿Duermes mejor fuera de tu cama?
- ¿Notas más calor o peor comodidad que antes?
- ¿Tienes alergias y empeoran por la noche (y no usas funda/protección)?
Resultado:
- 0–1 “sí” → probablemente basta con revisar hábitos/protector/base.
- 2–3 “sí” → merece la pena probar colchones y comparar sensaciones.
- 4+ “sí” → tu descanso te está pidiendo cambio de forma bastante clara.
Cambiar el colchón no es un capricho: es salud postural, energía diaria y calidad de sueño.
Si tu colchón tiene años, se hunde, te levantas peor o descansas mejor fuera, no lo ignores: tu descanso te lo está diciendo.

